FRESA MADRE II.
La segunda sede de Fresa Madre parte de la identidad espacial que desarrollamos para su primer punto de venta y plantea un nuevo reto: adaptar ese mismo lenguaje a un local de apenas 15 m², donde debían coexistir preparación, almacenamiento, atención y servicio sin comprometer la operación ni la experiencia del cliente.
Fresa Madre II | Food
Av. Plan de San Luis 493, CDMX | 2026 | 15 m2
Arquitectos: Susana López
La distribución responde a una condición especialmente restrictiva: además de la superficie reducida, una escalera de caracol de uso compartido ocupa una parte importante del interior y debe permanecer accesible para conectar con la terraza del nivel superior. Al no poder incorporarla funcionalmente al local, su volumen se integra al proyecto como parte de la identidad gráfica, mientras que el resto del espacio se organiza con precisión alrededor de ella. Equipos, superficies de trabajo y almacenamiento se concentran en el perímetro para liberar la circulación y aprovechar al máximo cada metro disponible.
La barra de servicio y toppings vuelve a ser la protagonista del espacio. Este elemento, definido desde la primera sede como parte fundamental de la identidad espacial de Fresa Madre, se adapta aquí a una configuración más compacta y concentra gran parte de la operación. La preparación final del producto permanece visible para el cliente, reforzando la importancia que tienen el servido, los toppings y la personalización dentro de la experiencia de la marca.
La materialidad retoma los elementos que definimos originalmente para Fresa Madre —acero inoxidable, azulejo blanco con juntas rojas, madera y planos de color— y los reorganiza de acuerdo con las nuevas condiciones del local. La gráfica se integra directamente a la arquitectura, utilizando incluso el volumen de la escalera como superficie de comunicación y evitando incorporar elementos adicionales que compitan.
Hacia el exterior, la fachada existente se abre prácticamente en su totalidad. Esta decisión permite que la barra y la operación tengan contacto directo con la calle, amplía visualmente el interior y convierte todo el frente del local en un punto de atención y exposición. El toldo y la señalización concentran la presencia de marca hacia el exterior y hacen reconocible el punto de venta dentro de su contexto comercial.
Más que replicar la primera sede, el proyecto pone a prueba la capacidad de adaptación de la identidad espacial que desarrollamos para Fresa Madre. El resultado conserva los elementos que hacen reconocible a la marca, pero los ajusta a una escala considerablemente menor, priorizando eficiencia, ergonomía y capacidad operativa dentro de una superficie mínima.